A experiência fala alto. No palco em frente ao microfone, na noite do Leilão oficial e para a centenas de pessoas, que o James Lisboa mostra todo seu conhecimento sobre obras de arte, já que traz no seu currículo mais de 2.000 obras de arte leiloadas entres Pinturas, Desenhos, Esculturas, Moveis e algumas gravuras. "Cada obra tem sua história, eu mostro a essência da obra o que ela retrata e o que representa para sociedade, saber sobre a história do artista, seus conceitos técnicas de pintura a suas melhores fases, são informações preciosas para levar a Leilão e transparecer a importância da obra. Assim o cliente consegue compreender o seu valor e decidir se deve ou não adquirir a obra."
Desvíos de la deriva. Conversación entre Lissette Lagnado y María Berrios
Recorrido con Lissette Lagnado y María Berrios en torno a la exposición Desvíos de la deriva. Experiencias, travesías y morfologías (Museo Reina Sofía, del 5 de mayo al 23 de agosto). A través de una serie de temas, esta conversación plantea una modernidad específica, que no es alterna ni central, sino que recoge las posibilidades de transformación lúdica y poética de la sociedad y casos de pedagogía colectiva en episodios arquitectónicos de América Latina en el segundo tercio del s.XX.
Fechas: 5 de mayo – 23 de agosto de 2010 Lugar: Edificio Sabatini, Planta 3 Organización: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía Comisariado: Lisette Lagnado y María Berríos Actividades relacionadas: Seminario y taller
Flavio de Carvalho. Experiência nº 3, New Look.
Las diferentes concepciones arquitectónicas brasileñas y chilenas, que participan en esta exposición, tienen en común una carga humanista y visionaria en su forma de pensar la relación entre espacio público y vida colectiva, topografía y urbanismo, que se refleja tanto en los dibujos, textos y maquetas de Flavio de Carvalho (1899-1973), Juan Borchers (1910-1975), Lina Bo Bardi (1914-1992), Roberto Matta (1911-2002), Sergio Bernardes (1919-2002), como en la enseñanza comunitaria desarrollada en la Escuela de Valparaíso. Poetas-arquitectos, situados entre un creciente impulso hacia lo moderno y la creencia en la capacidad de la tecnología para reducir jornadas de trabajo y aumentar el tiempo dedicado al ocio, tratan de expandir los espacios para un homo ludens y poner en práctica una vida en comunidad que, en Brasil, se apoya en la lectura de Carvalho del Manifiesto Antropófago (1928) de Oswald de Andrade, mientras que en Chile adopta la disciplina de las virtudes basadas en la hospitalidad y la disponibilidad.
La cuestión de la deriva surge aquí como respuesta a otra pregunta: ¿dónde están los límites de la profecía racionalista en Sudamérica? Nos vienen a la mente la noción de “urbanismo unitario” de Constant así como la idea de “deriva” de Guy Debord y sus compañeros, pero aquí no las va a encontrar. En su recorrido, el visitante comprenderá que no está en la Europa que vio cómo se “desmoronaba la casa del Hombre” 1 , y mucho menos frente a las premisas racionalistas que construyeron la modernidad. Antes de su primer viaje a Sudamérica, Le Corbusier (1887-1965) consideraba que utilizar el “meandro” significaba reproducir el trazado irregular del “camino del burro” de la ciudad medieval. Sin embargo, después de su viaje en 1929 ya se permitía vislumbrar un edificio-viaducto con la forma de una inmensa ola instalada en la topografía de los cerros. Esta exposición plantea el cuestionamiento que el Nuevo Mundo hace de las viejas civilizaciones, así como la conocida distinción que Sergio Buarque de Holanda (1936) establece entre la portuguesa “dejadez del sembrador” y la española “razón del enladrillador” para explicar las diferentes fases de colonización, dominación y urbanización: mientras que la primera tipología evoluciona de forma aleatoria, la segunda se construye deliberadamente en forma de retícula.
Sin embargo, existen otras formas de deriva aunque sus nombres sean otros: experiencia, morfología psicológica, travesía. No fueron ni arquitectos ni urbanistas, sino poetas, los que inventaron nombres para evocar civilizaciones en los trópicos y en los Andes: Utopialand es el resultado de la aventura brasileña de Blaise Cendrars en los míticos años veinte a través de un continente imbuido de esperanzas; mientras que la Amereida, una Eneida del sur, surge en 1965 de un proceso colectivo que deliberadamente prescinde de la autoría. 2
Igual que Cendrars, otros extranjeros consideraban Brasil una “patria espiritual”, caracterizada por una naturaleza soberana y fronteras nacionales flexibles. Para Lina Bo Bardi, que emigró a su “patria de elección” en 1946, la arquitectura es un “arte que tiene que considerar seriamente la tierra donde se pone en práctica”.3 Su elogio de la calidad vernácula de la autoconciencia moderna deriva del Manifiesto Antropófago. Comprender la coexistencia de la artesanía con diversos modos de producción industrial, permite iluminar el tema de la “síntesis de las artes” a la vez que sirve de pista para acompañar el recorrido de la exposición.
El boceto de Le Corbusier en el que anticipa el futuro de Río de Janeiro –y que Sergio Bernardes desarrolla en la versión de 1965 de sus barrios-verticales– ha generado interpretaciones divergentes. En torno a la figura del maestro se articula una admiración común, pero también conflictos puntuales que tienen como consecuencia desvíos de ruta. Es lo que sucede con el joven Roberto Matta, que dejó Chile para trabajar con Le Corbusier en 1934-1935, y acaba renegando de él para abrazar el surrealismo, celebrado en Matemática Sensible – Arquitectura del Tiempo 4 . Para Matta, la humanización de la arquitectura en un espacio puramente subjetivo y psíquico implica una forma de erotización espacial: el espacio se vuelve blando para amoldarse a los cuerpos y deseos sensoriales de sus habitantes.
El encuentro de Le Corbusier con Flavio de Carvalho en 1929 tampoco fue muy fructífero, pues los esfuerzos del brasileño por introducir la sintaxis de la arquitectura moderna en São Paulo no llegaron a concretarse; sus proyectos no construidos refuerzan el estigma de “revolucionario romántico” que Le Corbusier le atribuyó. Sigue un camino opuesto a la “eficacia” de las directrices del maestro, porque Carvalho tenía otros paradigmas en mente, inspirado sobre todo en la lectura de Freud. La ciudad del siglo XX sería una extensión de la casa y estaría destinada al “hombre desnudo” (antropófago), libre de los conceptos del estilo de vida burgués, de la familia y de la propiedad. Esta propuesta se pone de manifiesto en su New Look (1956), un traje tropical masculino adecuado a la vida moderna en el trópico, que precede a la minifalda.
Jogos e torneios, Cidade Aberta, 1972-1977
Entonces, ¿cómo justificar una oda al urbanismo funcionalista en ciudades latinoamericanas que prosperan en la informalidad? ¿Podemos afirmar que la deriva siempre ha sido la mejor respuesta? Para entender este imaginario urbano, Adrián Gorelik apunta a la “interrupción” como un signo recurrente en la representación simbólica de los países sudamericanos.5 Esta exposición pone de relieve muchas rutas contaminadas, inconclusas, suspendidas o traicionadas. El 31 de julio de 1965, en Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, la prensa local anuncia: “Diez profesores universitarios inician un estudio geo-poético por América Latina”. El 10 de septiembre, antes de llegar a Santa Cruz de la Sierra, en la cuenca amazónica, la travesía debe retroceder por un motivo sólo conocido dos años después: la guerrilla del Che Guevara se encontraba en la región, ya controlada por los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.
Por motivos más complejos, cuya explicación no es pertinente aquí, Sudamérica se convierte en un laboratorio fértil de múltiples heterotopías o contra-modelos. Muchas de estas manifestaciones artísticas han sido consideradas tardías, incluso engañosas, hasta hace poco tiempo. Lejos de haber agotado su potencial, resurgen incluso para ensombrecer la mala conciencia de las narrativas eurocéntricas. De nuevo, fue Lina Bo Bardi quien reconoció la importancia de la cultura popular en la creación de la modernidad brasileña, cuando escribió que “la arquitectura moderna brasileña no deriva de la colonial sino de aquella primitiva del ‘caipira’ [ámbito rural] del campesino”.6
A partir de la década del sesenta, la arquitectura representa una alternativa para canalizar aptitudes artísticas y las escuelas ofrecían una mezcla de ciencias humanas (filosóficas y antropológicas) que reemplazaba el enfoque técnico y militar asociado al arquitecto-ingeniero. Su manera flexible de concebir el territorio en términos culturales implicaba que el espacio podía ser abordado a través de la poiesis más que desde una agenda estrictamente funcionalista. Ciudad Abierta, en Valparaíso, traduce este mismo ímpetu por abarcar lo que la vida tiene de imprevisto. Hoy, aunque circunscrita a la experiencia universitaria, su legado representa de manera clara la idea de una utopía sin eco dentro de un sistema neoliberal que continúa resistiéndose a enfrentar su incapacidad para producir espacios habitables.
Selección bibliográfica
Flavio de Carvalho, Comisariada por Walter Zanini y Rui Moreira Leite, 17ª Bienal de São Paulo, 1983
Ferraz, Marcelo (Coord. ed.), Lina Bo Bardi, São Paulo: Instituto Lina Bo e P. M. Bardi, 1993
Le Corbusier, Précisions. Sur un état présent de l’ Architecture et de l’Urbanisme, Paris: Les Éditions G. Crès et Cie., Collection de “L’Esprit Nouveau”, 1930 [ed. cast: Precisiones respecto a un estado actual de la arquitectura y el urbanismo, Barcelona: Apóstrofe, 1999]
Pérez de Arce, Rodrigo; Pérez Oyarzun, Fernando, Escuela de Valparaíso. Grupo Ciudad Abierta, Madrid: Tanais Ediciones, 2003
La deriva es nuestra
Tipo de actividad: Seminario y taller Fecha: 30 de junio – 3 de julio de 2010 Inscripción Seminario:entrada gratuita Inscripción Taller: gratuito en programasculturales2@mcu.es
¿Cómo ser americano y moderno? ¿Cómo relacionarse con el referente europeo? Observaciones antropológicas y actos poéticos permiten expandir la experiencia con la topografía del lugar. En relación a la exposición Desvíos de la deriva, el Museo Reina Sofía propone un taller inspirado en el método de enseñanza de la Escuela de Valparaíso, en el que poetas y arquitectos estimulan el carácter lúdico-constructivo de los participantes. Al contrario de la narrativa que privilegia la implantación urbana racional, especialistas llegados de Brasil y Chile, junto a urbanistas y arquitectos españoles, llevarán a cabo unas jornadas de trabajo que incluirán travesías por la ciudad y conferencias en las terrazas del Museo.
Painel Guerra: marcado por alegorias que remetem à pietà
Peço permissão para convidá-lo(a) a ler a matéria sobre o “Projeto Guerra e Paz” publicada hoje pela revista VEJA RIO, reproduzida abaixo.
Resultado de mais de trinta anos de trabalho do Projeto Portinari, as articulações efetuadas desde 2007 junto à ONU, ao Grand-Palais, e aos governos brasileiro e francês, apesar de bastante complexas, foram bem sucedidas: a ONU entregou ao Projeto Portinari a guarda dos painéis até 2013, o Grand-Palais agendou a exposição no seu “Salon d’Honneur”, o presidente Lula convidou o presidente Sarkozy para inaugurarem juntos o evento, ainda este ano.
Quando da inauguração dos painéis “Guerra” e “Paz” na sede da ONU em Nova York, o chefe da Missão do Brasil junto àquela organização, Embaixador Cyro de Freitas-Valle afirmou “o Brasil está oferecendo hoje às Nações Unidas o que acredita ser o melhor que tem para dar”. Naquela ocasião, o Prêmio Nobel da Paz, Dag Hammarskjold, então Secretário-Geral da ONU, em seu discurso de agradecimento, declarou que os painéis brasileiros constituem “a mais importante obra de arte monumental doada à ONU”.
Configura-se assim o “Projeto Guerra e Paz” como uma oportunidade única para o Brasil, não somente no campo da arte e da cultura, mas também como questão de Estado, ação estratégica capaz de contribuir expressivamente para a ampliação do espaço internacional que vem sendo conquistado pelo Brasil nos últimos anos: levar ao mundo o poderoso simbolismo potencializado pela conjugação dos vetores da Paz mundial, do envolvimento da Organização das Nações Unidas, da relação com a França e com uma das instituições artístico-culturais mais importantes do mundo, e da obra-prima de um dos maiores artistas brasileiros.
Não obstante a inscrição deste projeto na Lei Rouanet ter sido aprovada há mais de 4 meses, praticamente sem cortes, e com o apoio decidido do próprio Ministro da Cultura, o Projeto Portinari ainda não conseguiu o patrocínio necessário à sua execução.
O cronograma do projeto está com um atraso de 4 meses, e os prazos para concretizá-lo estão na iminência de se esgotar.
Julguei ser meu dever alertar os caros(as) amigos(as) do Projeto Portinari sobre estes fatos, na esperança de ainda conseguirmos evitar que este projeto inédito para o Brasil venha a ter o destino das grandes oportunidades perdidas.
Agradecendo o seu tempo e sua atenção, receba o meu mais
Cordial abraço,
Peço permissão para convidá-lo(a) a ler a matéria sobre o “Projeto Guerra e Paz” publicada hoje pela revista VEJA RIO, reproduzida abaixo.
Resultado de mais de trinta anos de trabalho do Projeto Portinari, as articulações efetuadas desde 2007 junto à ONU, ao Grand-Palais, e aos governos brasileiro e francês, apesar de bastante complexas, foram bem sucedidas: a ONU entregou ao Projeto Portinari a guarda dos painéis até 2013, o Grand-Palais agendou a exposição no seu “Salon d’Honneur”, o presidente Lula convidou o presidente Sarkozy para inaugurarem juntos o evento, ainda este ano.
Quando da inauguração dos painéis “Guerra” e “Paz” na sede da ONU em Nova York, o chefe da Missão do Brasil junto àquela organização, Embaixador Cyro de Freitas-Valle afirmou “o Brasil está oferecendo hoje às Nações Unidas o que acredita ser o melhor que tem para dar”. Naquela ocasião, o Prêmio Nobel da Paz, Dag Hammarskjold, então Secretário-Geral da ONU, em seu discurso de agradecimento, declarou que os painéis brasileiros constituem “a mais importante obra de arte monumental doada à ONU”.
Configura-se assim o “Projeto Guerra e Paz” como uma oportunidade única para o Brasil, não somente no campo da arte e da cultura, mas também como questão de Estado, ação estratégica capaz de contribuir expressivamente para a ampliação do espaço internacional que vem sendo conquistado pelo Brasil nos últimos anos: levar ao mundo o poderoso simbolismo potencializado pela conjugação dos vetores da Paz mundial, do envolvimento da Organização das Nações Unidas, da relação com a França e com uma das instituições artístico-culturais mais importantes do mundo, e da obra-prima de um dos maiores artistas brasileiros.
Não obstante a inscrição deste projeto na Lei Rouanet ter sido aprovada há mais de 4 meses, praticamente sem cortes, e com o apoio decidido do próprio Ministro da Cultura, o Projeto Portinari ainda não conseguiu o patrocínio necessário à sua execução.
O cronograma do projeto está com um atraso de 4 meses, e os prazos para concretizá-lo estão na iminência de se esgotar.
Julguei ser meu dever alertar os caros(as) amigos(as) do Projeto Portinari sobre estes fatos, na esperança de ainda conseguirmos evitar que este projeto inédito para o Brasil venha a ter o destino das grandes oportunidades perdidas.
Agradecendo o seu tempo e sua atenção, receba o meu mais
Cordial abraço,
João Candido Portinari
Fundador e Diretor-Geral do Projeto Portinari
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro – PUC-Rio
Rua Marquês São Vicente 225 Gávea
22451-900 Rio de Janeiro – RJ - Brasil
Telefaxes: 55-21-3527-1439/1440/1441
email: portinari@portinari.org.br
A iconoclastia e a originalidade de Flavio de Carvalho ganham retrospectiva homônima no Museu de Arte Moderna de São Paulo
Exposição, com curadoria de Rui Moreira Leite, tem abertura no dia 15 de abril (quinta-feira), a partir das 20h.
Livro Flávio de Carvalho - O comedor de emoções
O Museu de Arte Moderna de São Paulo faz o resgate das diversas facetas da obra de um dos artistas mais revolucionários de seu tempo: a retrospectiva Flavio de Carvalho, sob curadoria de Rui Moreira Leite. A exposição será inaugurada no dia 15 de abril (quinta-feira), a partir das 20h, na Grande Sala, trazendo cerca de 60 obras e outros 30 itens aproximadamente, entre projetos, fotos, ensaios e documentos, que atestam a genialidade precursora do artista.
O destaque é o projeto arquitetônico classificado em 1934 entre os primeiros colocados no concurso promovido pela prefeitura de São Paulo para escolha do segundo Viaduto do Chá, inaugurado em 1938. A vista do Anahangabaú, até hoje inédita do grande público, é a peça de abertura da mostra, instalada no primeiro grande painel que se pode ver no espaço expositivo.
O artista
Flavio de Carvalho (1899-1973) foi um artista anos à frente de seu tempo. Multimídia e provocador, enveredou pelas mais distintas linguagens artísticas (como arquitetura, pintura, escultura, performance, happening, cenografia e teatro) para transcender os valores sociais estreitos que então vigiam em São Paulo e, mais amplamente, no Brasil. Sua formação simultânea em engenharia e pintura, adquirida na Inglaterra (Universidade de Durham, Newcastle upon Tyne), lhe conferiu um senso estético inusual no Brasil de então e uma amplitude de interesses que lhe possibilitou uma abordagem da arte como poucos já haviam experimentado, principalmente em solo nacional.
New Look - 1956 - Traje do "Novo homem dos Trópicos".
Essa originalidade o impulsionou a criar ligações com os artistas de vanguarda, tanto no Brasil quanto na Europa. Aqui, aderiu à antropofagia entre os anos 20 e 30 e criou do Clube de Artistas Modernos (CAM) em 1932, com Antonio Gomide (1895 – 1967), Di Cavalcanti (1897 – 1976) e Carlos Prado (1908 – 1992). Na Europa, entrevistou em 1934 expoentes das artes, como André Breton (1896 – 1966) e Man Ray (1890 – 1976), o que gerou algumas matérias publicadas em revistas e no jornal Diário de S. Paulo.
Seus diversos projetos arquitetônicos inscritos em concursos públicos, como o caso do Viaduto do Chá (1934) e, anteriormente, do Palácio do Governo do Estado de São Paulo (1928), nunca chegaram a ser executados, mas foram reconhecidos como importantes obras de arquitetura modernista. No caso de monumentos, participou em 1934 de um concurso para criar o Monumento ao Soldado Constitucionalista em 1934, mas foi em 1968 que realizou o Monumento a García Lorca na Praça das Guianas, em São Paulo. A obra, destruída em uma manifestação do Comando de Caça aos Comunistas no ano seguinte à sua inauguração, foi reconstruída pelo artista e exibida na Bienal Internacional de Arte de 1971, embora não tenha voltado à praça: foi recolhida a um depósito da prefeitura.
A polêmica também sempre fez parte de sua trajetória, evidenciando os costumes retrógrados de sua época. Em 1931, caminhou de boné no sentido contrário a uma procissão de Corpus Christi e quase foi linchado pelos participantes, sendo salvo pela polícia. É essa sua Experiência nº 2, misto de happening e performance quando poucos artistas ousavam enveredar por esse caminho em solo brasileiro.
Outra de suas Experiências, a famosa nº 3 (1956), consistiu no caminhar do artista pelo centro de São Paulo vestido com o New Look masculino (uma paródia do New Look feminino de Christian Dior) por ele concebido: blusão de mangas curtas e folgadas e saiote de pregas largas.
Além dessas ousadias, foram fechados em 1933 e 1934, respectivamente, o Teatro da Experiência e a primeira exposição individual (reaberta por ordem judicial poucos dias depois) de Flavio de Carvalho, sob acusação de atentado ao pudor. Com o passar do tempo e o surgimento de uma nova vanguarda nos anos 60, ficou evidente o papel do artista com prenunciador de movimentos que viriam a ser mais amplamente explorados então, possibilitando a ele o reconhecimento merecido ainda em vida, com obras adquiridas pelo MoMA em 1957 e, dez anos depois, com a premiação da IX Bienal na categoria de artista internacional (feito jamais igualado por outro artista brasileiro) entre outros.
New Look - 1956 - Traje do "Novo homem dos Trópicos".
A exposição
Todas as facetas da produção artística de Flavio de Carvalho serão contempladas em nichos organizados cronologicamente pela Grande Sala. Na entrada da mostra, está o original do projeto inédito para o Viaduto do Chá, que representa o cenário de suas atividades, como suas Experiências, ladeado por uma linha do tempo.
A arquitetura é o mote dos primeiros nichos laterais. À esquerda, cópias fotográficas de projetos como o Farol de Colombo e a Embaixada da Argentina (ambos de 1926) resgatam a primeira fase de seu trabalho de arquiteto, uma vez que os originais se perderam com o tempo. Seus projetos mais pessoais, como a casa da Fazenda Capuava, de propriedade de sua família, e a Vila América, conjunto de 17 casas localizado na esquina da rua Ministro Rocha Azevedo com a alameda Lorena, figuram ao lado direito.
Entre esses nichos, figuram as primeiras obras de sua carreira artística mais convencional: pinturas (majoritariamente, entre óleos, aquarelas e guaches) e desenhos. Na sequência, ainda no espaço central da Grande Sala, estão obras de cenografia e figurino, além de duas vitrines centrais que exibem obras de referência do período de formação do artista e documentação do Clube dos Artistas Modernos (CAM) e do Teatro da Experiência.
As três edições do Salão de Maio (entre 1937 e 1939), exposição que visava criar um espaço de difusão da arte moderna e que tinha em Flavio de Carvalho um membro extraoficial da organização, são o assunto do terceiro nicho central. Nesse ponto da exposição, à esquerda, são remontadas por meio de registros de época e material de arquivo referente às Experiências. Penúltimo espaço da mostra, a sala de exibição abriga a projeção do documentário de 28 minutos Flavio de Carvalho, o revolucionário romântico (1993), dirigido por Marcos Rogatto. Seguindo a cronologia, o último espaço da mostra traz a produção derradeira do artista.
O curador
Rui Moreira Leite nasceu em São Paulo, em 1957. Formado pela Faculdade de Arquitetura e Urbanismo (1980) e doutor pela Escola de Comunicações e Artes (1995), ambas da Universidade de São Paulo, é um dos principais estudiosos no Brasil da obra de Flavio de Carvalho, tendo sido curador, com Walter Zanini, da sala dedicada ao artista na 17ª. Bienal Internacional de Artes de São Paulo (1983). É autor de Flávio de Carvalho, o artista total (2008).
SERVIÇO
Exposição Flavio de Carvalho (Grande Sala)
Curadoria: Rui Moreira Leite
Abertura: 15 de abril, a partir das 20h
Visitação: 16 de abril a 13 de junho de 2010
Endereço: Parque do Ibirapuera (av. Pedro Álvares Cabral, s/nº – Portão 3)
tel (11) 5085-1300
Horários: Terça a domingo, das 10h às 17h30 (com permanência até as 18h)
Ingresso: R$ 5,50
Sócios do MAM, crianças até 10 anos e adultos com mais de 65 anos não pagam entrada. Aos domingos, a entrada é franca para todo o público, durante todo o dia
“É bicho, uai!”, dizia o escultor Artur Pereira (1920-2003) quando lhe perguntavam sobre o que representavam suas peças em madeira. Mas uma onça, uma ave, um cão, um tatu – o importante não é nomear a figura, defendia, a seu jeito, o artista do pequeno vilarejo de Cachoeira do Brumado (MG). A história do “bicho, uai” está contada pelo crítico Rodrigo Naves no catálogo da mostra dedicada ao artista, a ser inaugurada hoje, às 19 h, para convidados e amanhã para o público no Instituto Moreira Salles (IMS), em São Paulo. A exposição, já apresentada pelo IMS no Rio e em Poços de Caldas, reúne 17 esculturas de Pereira.
A simplificação/sofisticação das obras do escultor “aponta antes para uma natureza unitária e emotiva, anterior às classificações que as necessidades humanas nela introduziram”, continua o crítico, relacionando a arte do mineiro à do moderno romeno Constantin Brancusi. Com a exposição, se faz a oportunidade de ver um conjunto reunido de sua arte.
Artur Pereira era um dos três criadores preferidos do grande mestre do corte e dobra brasileiro, o escultor mineiro Amilcar de Castro. Desde a década de 1970, ele é reconhecido e colecionado, mas, como diz o curador da mostra do artista no Instituto Moreira Salles, Ricardo Homem, só agora se organiza a primeira retrospectiva de sua obra. “Após sua morte, o trabalho de Artur Pereira praticamente não pôde mais ser visto em lugares públicos. Permaneceu restrito a um círculo de colecionadores privados que mantém suas peças com zelo e encanto comoventes”, define o curador – mas a obra de Pereira já esteve em mostras coletivas de peso.
Cedro
Apreciador sobretudo do cedro, madeira que tinha à disposição, o artista, que antes de se dedicar à escultura trabalhou como lavrador, carvoeiro, pedreiro e carpinteiro, realizou, até 1968, peças de figuras únicas. Até começar a criar obras pelas quais um estilo mais próprio ainda se consolida, a criação de esculturas cilíndricas vazadas, curiosamente, cavadas e concretizadas em monoblocos de madeira. São suas colunas, algumas, suas ”galhadas” repletas de animais. Peças de todos os períodos, a ”leveza do mundo” criada pelo artista, figuram na mostra. As informações são do jornal O Estado de S. Paulo.
Artur Pereira. Instituto Moreira Salles.
Rua Piauí, 844.
Telefone (011) 3825-2560.
13 h/19 h (sáb. e dom. até 18 h; fecha 2ª).
Grátis. Até 30/5.
Mais uma exposição resgata o trabalho de viajantes que cruzaram o Brasil no passado e deixaram obras cujo valor artístico se equipara ao histórico. Depois de Hercules Florence e da expedição Langsdorff, ambas em cartaz, a Pinacoteca recebe, a partir de sábado (6), a “Coleção Brasiliana Itaú”, com 300 itens que ajudam a contar a história do país.
ECKHOUT, Albert Retrato de Menino, 1637
“É reflexo de um interesse maior de todos pela arte do passado”, diz o curador Pedro Corrêa do Lago. A mostra traz mapas, ilustrações, pinturas e objetos que passaram pelas mãos da família real portuguesa.
Um dos registros mais fascinantes é a “Vista da Cidade de São Paulo” (1821), de Arnaud Julien Pallière, uma das raras telas que retratam a cidade antes do advento da fotografia. Já gravuras de Jean-Baptiste Debret e Johann Moritz Rugendas ocupam uma vitrine que retrata a vida dos escravos.
Lago defende que “essas obras documentais têm grande valor artístico”, sendo que, às vezes, reproduzem uma visão romantizada. Ele destaca como exemplo de exuberância estética a vista de São Luís do Maranhão pintada pelo italiano Giuseppe Leone Righini.
“Coleção Brasiliana: Versões e Narrativas”
Pinacoteca do Estado – Praça da Luz, 2
De 11 de outubro a outubro de 2008
De terça a domingo, das 10h às 18h
R$ 4 e meia-entrada Grátis aos sábados
Tel: 3324-1000
Mostra exibe várias obras do artista que sobreviveram a incêndio de 2009. Exposição espalha-se por diversos pontos da capital e abre domingo (21).
Será aberta ao público neste domingo (21), em São Paulo, a exposição “Hélio Oiticica – Museu é o mundo”, sediada pelo Itaú Cultural e com instalações espalhadas por diversos pontos da cidade.
Além de ocupar três andares do prédio do Itaú Cultural, a exposição exibe trabalhos do artista em locais como o Parque Ibirapuera, a Casa das Rosas, o Teatro Oficina, a Pinacoteca do Estado e o Parque Mário Covas.
Entre os destaques, ao lado de12 de seus conhecidos Parangolés e da instalação Cosmococa, estão obras como “Macaleia” (feita em homenagem ao compositor carioca Jards Macalé), “A invenção da luz” (estrutura composta por transparências) e “PN 28 ‘nas quebradas’” (que se assemelha a vielas de uma favela).
Dentre as peças que não sofreram avarias com o incêndio do ano passado, estarão expostas na mostra as instalações “PN 27 ‘Rinaviera’” e “B57 bólide cama 1″.
A invenção da luz
Junto às obras, “Hélio Oiticica – Museu é o mundo” compila textos deixados pelo artista que complementam o entendimento de sua arte.
Vanguardista, Oiticica, morto em 1980, é um nome essencial nas artes plásticas do Brasil e talento reconhecido no mundo todo.
“Hélio Oiticica – Museu é o mundo” Quando: De 21 de março a 16 de maio Onde: Itaú Cultural, Casa das Rosas, Parque Ibirapuera, Teatro Oficina, Parque Mario Covas e Pinacoteca do Estado de São Paulo Quanto: Grátis (com exceção da Pinacoteca, que cobra ingresso de R$ 3 a R$ 6 e é gratis aos sábados) Informações: (11) 2168-1777 e http://www.itaucultural.org.br/
A exposição Andy Warhol, Mr. America foi aberta ao público de São Paulo neste sábado (20), onde fica em cartaz até o dia 23 de maio. São 44 filmes, 26 pinturas, 58 gravuras, 39 fotos e duas ilustrações expostas na Pinacoteca, próximo à estação da Luz do metrô.
Foto: AFP
Warhol é o nome mais conhecido do movimento chamado pop art, surgido na Inglaterra na década de 1950, mas que floresceu somente nos anos 1960. Os artistas da época usavam produtos do capitalismo (como embalagens e propagandas) para expressar arte, fazendo assim uma crítica ao consumo de massa.
A mostra foi organizada pelo The Andy Warhol Museum, de Pittsburgh, nos Estados Unidos, e já passou por outros países da América Latina, como Colômbia e Argentina.
O público pode conferir as obras de Warhol de terça a domingo, das 10h às 18h. Os ingressos custam R$ 6, com possibilidade de meia entrada para estudantes do ensino fundamental, médio e superior.
Foto: AFP
Estação Pinacoteca
Largo General Osório, 66 – Luz – São Paulo/SP
Fone: (11) 3335-4990
Funcionamento: De terça a domingo, das 10h00 às 18h00
A São Paulo de 1917 ainda era muito provinciana para entender o que significava para a arte brasileira aquela exposição que acontecia na Rua Libero Badaró, 111. Ali, uma pintora que tentava esconder uma atrofia no braço e na mão direita, chamada Anita Malfatti, ousava mostrar para uma sociedade perplexa a mais pura arte expressionista. Somente cinco anos depois viria a assimilação com o novo durante a Semana de Arte Moderna do Teatro Municipal, onde estavam 22 obras suas. No entanto, as críticas que recebeu e a insatisfação com sua própria arte a perseguiriam por quase toda a vida.
A Amiga - Anita Malfatti
A pressão da família, que não via futuro promissor para uma moça solteira deficiente e que não dava sinais de que poderia se tornar uma boa professora de arte, fez de Anita uma artista de muitas fases, inquieta, insegura e sempre incompreendida. Essa busca constante por se expressar livremente com os pincéis permeia a Retrospectiva Anita Malfatti – 120 anos, que estréia nacionalmente no Centro Cultural Banco do Brasil (CCBB) de Brasília, de 22 de fevereiro a 25 de abril.
“Sem dúvida ela foi a pioneira do modernismo no Brasil. A exposição de 1917 inspirou o movimento. Fala-se em Lasar Segall ou Belmiro de Almeida e Visconti como percussores, mas nenhum deles causou tanta polêmica. Ela teve repercussão. E quando a lenda ultrapassa o fato, publica-se a lenda”, afirma Luzia Portinari Greggio, que assina a curadoria da exposição.
Sobrinha de Cândido Portinari e sempre cercada por livros e quadros, seu interesse pela História e pela Filosofia da arte a levou até a vida e obra de Anita, o que lhe rendeu um prêmio de Estímulo de Curta-metragem da Secretaria de Cultura do Estado de São Paulo, em 2001, pelo roteiro do documentário “Anita Malfatti”. A pesquisa sobre a vida e obra da pintora também resultou no livro Anita Malfatti – tomei a liberdade de pintar a meu modo, em 2007. E agora, a exposição comemorativa.
Greggio reuniu 120 obras de diversos museus e de coleções particulares que mostram inúmeras e diferentes Anitas. A primeira delas (de 1909 a 1914) é uma Anita naturalista-impressionista. Inclui o período em que ainda assinava como Babynha, como em seu primeiro quadro (Burrinho correndo – que estará exposto no CCBB), até o seu retorno de sua primeira viagem de estudos, quando esteve na Alemanha, onde o expressionismo explodia. Foi quando organizou sua primeira exposição individual em 1914. Essa fase reúne também algumas preciosidades como Meu irmão Alexandre e Mulher de vestido vermelho.
A segunda Anita, mostra sua fase mais esplendorosa (1915 -1922). É quando vai para os Estados Unidos e se entrega ao expressionismo. “A trajetória de Anita é singular. Todo mundo ia estudar na França. Ela foi para Alemanha e depois para os Estados Unidos, onde tinha parentes. Foi lá onde ela desabrochou”, lembra a curadora. A pintora rompe com todas as regras acadêmicas tão apreciadas pelos seus familiares, como o tio Jorge Krug, que financiará seus estudos no exterior, e a mãe, pintora clássica, Betty Krug, presença constante, rígida e autoritária na sua vida.
O homem amarelo - Anita Malfatti
Exposição de 17
Mesmo com o escrachado desapontamento dos parentes com a produção artística que trazia na bagagem em seu retorno ao Brasil, Anita faz a exposição de 1917, onde apresenta obras que hoje são consideradas as mais significativas de seu acervo como A boba, A amiga, O farol, A onda, O homem amarelo, Ventania. Também é desta época o primeiro nu cubista brasileiro. “Ela tinha noção que a exposição de 17 ia ser um escândalo. Tanto que resolveu deixar essa obra (Nu cubista I) de fora”, conta Greggio, que incluiu o quadro na mostra.
Seus mais profundos receios recebem contornos dramáticos quando uma crítica de Monteiro Lobato, publicada no jornal O Estado de São Paulo, com o título de A propósito de exposição Malfatti, provoca um efeito devastador na sua exposição. Seus quadros foram devolvidos, outros destruídos. O único a levantar em seu favor foi Oswald de Andrade, o que a fez ser uma inspiração para um grupo de artistas ansiosos em promover uma revolução na arte brasileira.
“Foi ela. Foram seus quadros que nos deram essa primeira consciência de revolta e de coletividade em luta pela modernização das artes brasileiras. Pelo menos pra mim”, chegou a dizer Mario de Andrade em relação a Anita.
Retorno à ordem
Depois da Semana de Arte Moderna de 1922, Anita, que parecia ter encontrado seu lugar no famoso Grupo dos Cinco, mas parte, em agosto de 1923, para Paris, em nova viagem de estudos, desta vez financiada pelo Pensionato Artístico do Estado de São Paulo. Surge neste período, que dura até o final dos anos 20, uma nova face da pintora. “É o chamado “retorno à ordem”, ocorrido no pós-Segunda Guerra. Anita sofre influências de Matisse, Bonnard, começa a pintar interior-exterior, nus, temas recorrentes da época”, explica a curadora. São representativos dessa época os quadros La chambre bleue, Chinesa e Interior de Mônaco, que na exposição estará ao lado de seus estudos I e 2.
Ao retornar ao Brasil, no final de 1928, apesar do abandono à irreverência que marcou sua fase nos EUA, ela faz uma nova exposição sem grandes resultados financeiros e decide, a partir daí, a adotar uma postura ainda menos polêmica. Surge uma Anita muito mais acadêmica. Alguns acreditam que por nunca ter se recuperado das críticas feitas por Lobato ao seu trabalho. A pintora volta a lecionar e desenvolve séries de florais e retratos — temas mais comerciais na época. “Todo movimento precisa ter uma vítima e um inimigo. Anita foi a vítima do modernismo brasileiro e o Lobato o vilão. Mas Anita tinha um relacionamento profissional com Lobato, que manteve depois da crítica. Mas de fato ela buscou, no seu retorno de Paris, a sobrevivência”, explica Greggio.
Pintando a seu modo
O academicismo não agradou os companheiros modernistas. Ela chega a ter seu quadro Época da Colonização (1939) recusado no Salão Oficial de Belas Artes do Rio de Janeiro, em 1940, o que provoca o rompimento definitivo com Mario de Andrade, a quem Anita atribuiu a recusa. O amigo, desde sua volta de Paris, cobrava de Anita um retorno ao seu estilo mais contundente. O quadro também é um dos destaques da mostra de Brasília.
Um ano após a morte de sua mãe, em 1955, Anita é convidada a expor no MASP e se mostra uma artista mais popular, exibindo suas últimas produções (1940-1950) – obras que refletiam os costumes e as belezas do interior brasileiro: Batizado na roça, Colheita de algodão, Casamento na roça e O baile são algumas de suas obras que expressam essa fase. “Tomei a liberdade de pintar ao meu modo”, era o nome da exposição e uma indicação de que as críticas não lhe importavam mais.
Cada vez mais recolhida em sua chácara em Diadema, Anita jamais parou de pintar e no final da vida dedicou-se aos temas religiosos. “A comemoração desses 120 anos de Anita vem para homenagear a ousadia da mulher em buscar seu sonho, em se encontrar. A percebo como um ícone injustiçado. Os contemporâneos, por conta de ciúmes, vaidade, talvez, atrapalham a avaliação na época de um talento como Anita. É por isso que muitos gênios são reavaliados e exaltados com o passar do tempo. Foi o caso dela.”
Exposição comemora 50 anos de carreira de Yutaka Toyota
Inaugura em São Paulo a exposição “Espaço Invisível” nesta sexta-feira (11), a Cultura Inglesa de São Paulo (região oeste paulistana) , que comemora meio século de carreira do artista nipo-brasileiro Yutaka Toyota.
Escultor e pintor, Toyota –que assina mais de cem monumentos espalhados pelo Brasil e pelo Japão– apresenta 25 trabalhos criados recentemente. A partir deles, contempla as múltiplas dimensões do universo, permitindo novas sensações e a visão do que até então era invisível.
Durante a temporada no espaço, que termina em 15 de janeiro, acontece também o lançamento da biografia do artista, escrita pela pintora e doutora em História da Arte pela Sorbonne, Sonia Prieto.
Edifício Cultural Inglesa – Centro Brasileiro Britânico – rua Ferreira de Araújo, 741, Pinheiros, região oeste, São Paulo, SP. Tel.: 0/xx/11/3095-4466. 11/12 a 15/01/2010. Seg. a sex.: 10h às 19h. Sáb., dom. e fer.: 10h às 16h. Grátis. Classificação etária: livre.
Yolanda Mohalyi - MÚSICOS - nanquim sobre papel - 73,5x49 cm - 1955
Yolanda Mohalyi – No tempo das bienais é uma releitura do trabalho da artista, que nasceu em Kolozsvar em 1909 e morreu em São Paulo em 1978. Com 95 obras, entre desenhos, aquarelas, guaches, gravuras, a mostra reúne dois importantes momentos de sua expressão artística: o Figurativo (décadas de 1930, 40, 50) e a Abstração (décadas de 1960,70), e exibe, de forma inédita, dois grandes painéis compostos por folhas de papel pintadas a guache. Com curadoria de Maria Alice Milliet, critica e historiadora de arte, diretora da Fundação José e Paulina Nemirovsky. De 05 de dezembro de 2009 a 21 de fevereiro de 2010.
De 05/12 a 21/02 Ter, Qua, Qui, Sex, Sab e Dom Horário: das 10h às 18h
Preço: R$6,00 e R$3,00 (meia) – Grátis aos sábados.
Pinacoteca do Estado de São Paulo
Praça. da Luz – 02 – Luz
Fone: (11) 3324-1000
Mostra apresenta síntese de sua trajetória dedicada a criações cinéticas no Brasil.
Abraham Palatnik é considerado um pioneiro da arte cinética no Brasil. Antes de fazer suas primeiras máquinas, era apenas pintor, mas desistiu dos pincéis quando, em 1948, no Rio, visitou o Hospital Psiquiátrico do Engenho de Dentro com o crítico Mário Pedrosa, conhecendo, assim, o trabalho de arte que a doutora Nise da Silveira realizava com doentes mentais. “Fiquei muito impressionado com as pinturas que eles faziam. Quando as comparei com minhas obras, vi que meu subconsciente era muito pobre”, diz Palatnik.
O artista ficou atordoado, queria criar algo novo, e foi Pedrosa que o “acalmou” e o incentivou, dizendo que muito podia ser feito. “De repente me vi cercado de engrenagens, articulações, de uma pesquisa sobre a luz”, afirma o artista. Em 1951, exibiu na primeira Bienal de São Paulo o aparelho Cinecromático, uma caixa em que são projetadas formas coloridas em movimento, obra que ninguém sabia definir naquela ocasião. Desde então, foi uma trajetória sem limite para a experimentação, em técnicas, materiais e objetos cinéticos – e esse dado tão especial relacionado ao artista, agora com 81 anos, é o mote da exposição Ocupação Abraham Palatnik, que o Itaú Cultural inaugura hoje para convidados e amanhã para o público. Com curadoria de Aracy Amaral, convidada de Palatnik para tal tarefa, a exposição é enxuta, uma “síntese”, ela diz, que ressalta a variedade de experimentações e que coloca, além de obras, três vídeos sobre o artista e o contexto das criações de seus trabalhos.
Objeto cinético feito por Palatnik em 1966
A mostra começa com o único óleo sobre tela do conjunto único, também, autorretrato que Palatnik, ascido em Natal, no Rio Grande do Norte, realizou em 1945, em Israel, coincidentemente, concluído no dia em que foi anunciado o fim da segunda Guerra. “Hitler estava acabado e já era esperado o término da guerra”, conta o artista. Depois de seu autorretrato, única obra figurativa, seguem-se na mostra pinturas feitas com barbantes, ripas de madeira cortadas a laser e sobre vidro, duas raras criações em resina poliéster da década de 1970, além, claro, de objetos cinéticos realizados em anos diferentes – pelos quais Palatnik, que vive no rio, está identificado – e um Aparelho Cinecromático que, instalado em uma sala escura, deixa o espectador hipnotizado pelo movimento lento e leve das combinações diversas de formas em tantas tonalidades.
Dar ordem ao movimento é uma das considerações que se faz em relação à obra de Palatnik, “artista anticaos” que, curiosamente, ressalta em suas criações algo de lúdico nos objetos feitos de uma tecnologia simples e inteligente. “Penso nos objetos cinéticos dele como um trabalho de relojoaria, em que os elementos se unem em harmonia”, diz Aracy. “Sempre trabalhei sozinho nos mecanismos e máquinas, fazendo articulações inventadas por necessidades imediatas:e deu certo”, afirma agora Palatnik, que, curiosamente, conta que seu ensejo para a criação de seu primeiro aparelho cinecromático foi a observação da sombra de uma vela em um dia que houve falta de eletricidade.
Abraham Palatnik - W-122 - Acrilico sobre madeira - 86 x 119 cm - 2006
Iniciou-se, assim, uma pesquisa de décadas sobre a luz e o movimento sem deixar de ser, ainda, uma experimentação com a cor – Palatnik “também” é pintor, como diz. Para um artista que se baseou em “princípios estéticos, a vida toda”, ele afirma, chama a atenção que o cinetismo não se dá apenas nas máquinas e aparelhos, mas também nas telas, que são construções, relevos em progressões e ondulações de camadas de ripas de madeira, cartões cortados com estiletes, tela com barbantes ou a pintura de uma geometria leve sobre vidro. “Fui desenvolvendo a técnica adequada para cada material”, afirma Palatnik. Primeiro, como frisa, sua preocupação é o movimento para depois colocar a cor, “último elemento, o mais prazeroso”, diz Aracy.
ABRAHAM PALATNIK – Itaú Cultural
Quando: abertura 02/Dezembro, às 20h;
ter. a sex., das 10h às 21h;
sáb. e dom., das 10h às 19h;
até 10/Dezembro
Onde: Itaú Cultural (av. Paulista, 149, tel. 2168-1776)
Quanto: entrada franca
ABRAHAM PALATNIK
Quando: abertura amanhã, às 20h; ter. a sex., das 10h às 21h; sáb. e dom., das 10h às 19h; até 10/1
Onde: Itaú Cultural (av. Paulista, 149, tel. 2168-1776)
Aberta até dia 13 de Dezembro no Museu de Arte Brasileira da FAAP, pela primeira vez em São Paulo, a exposição Vertigem d´OSGEMEOS, que são precursores no cenário nacional do grafite. Os irmãos idênticos Gustavo e Otávio promovem o melhor diálogo dessa técnica com as artes em instalações, pinturas, esculturas e objetos sonoros.
A mostra reúne obras que traduzem o sensível olhar da dupla sobre o cotidiano brasileiro, da periferia urbana ao folclore nordestino, em imagens surrealistas que remontam uma atmosfera de sonho, por meio de cores alegres e personagens melancólicos.
Desenhadas por um lirismo ingênuo, figuras de pele amarelada, com narizes largos e olhos espaçados, surgem em painéis de madeira vestindo roupas coloridas em paisagens igualmente estampadas. São visões poéticas que descrevem a realidade dos dois artistas. Elas explicam o singular processo de trabalho d’OSGEMEOS, irmãos e cúmplices na estética e no ofício.
Além dos trabalhos expostos em mostras realizadas anteriormente nas cidades de Curitiba e do Rio de Janeiro, “Vertigem” apresenta, também, uma série de novas obras especialmente concebidas por eles para o espaço do MAB.
Sob o patronato do “Grupo Comolatti”, o “Museu a Céu Aberto”, James Lisboa e Valério Pennacchi, convidam para o lançamento da monografia “Fulvio Pennacchi: seu tempo, seu percurso” bem como abertura de uma exposição de caráter cronológico a realizar-se no dia 23 de novembro de 2009 às 19h.
Fulvio Pennacchi - Auto-retrato
JAMES LISBOA ESCRITÓRIO DE ARTE
Rua Dr. Melo Alves, 397 – Jardins
São Paulo – SP
às 21h00
RSVP: (11) 3063-0011
Exposição
FULVIOPENNACCHI seu tempo, seu percurso.
Curadoria
Valério Pennacchi
Data
Abertura: 23/11/2009 às 19h
Período: 24/11/2009 até 03/12/2009
das 10h às 17h
Local
James Lisboa Escritório de Arte
R. Dr. Melo Alves, 397 – Jardins
São Paulo – SP
O Museu Inimá de Paula, inaugurou no dia 21 de agosto de 2009, a exposição “VIK”, do artista e fotógrafo paulistano radicado em Nova Iorque (EUA) Vik Muniz, chega a Minas Gerais após passagens por Estados Unidos, Canadá, México, Rio de Janeiro (RJ) e São Paulo (SP). Conhecido por sua criatividade em utilizar materiais inusitados na criação de obras que depois são registradas por meio de fotografia. Na mostra estarão expostas algumas obras como Frankenstein feito de caviar, a Medusa desenhada com macarrão e molho vermelho, crianças de açúcar, auto-retrato de confetes, a Mona Lisa de pasta de amendoim, o Che Guevara desenhado com geléia e o retrato de Elizabeth Taylor montado com centenas de pequenos diamantes. Destaque também para a série “Pictures of Garbage”, com obras realizadas a partir de lixo (21/08/09 a 02/11/09).
Informações: Museu Inimá de Paula – R. Bahia, 1.201 – Centro – CEP 30160-011 – Belo Horizonte, MG – Tel.: (31) 3213-4320 e 3222-9798 – museu@inima.org.br. Horário de funcionamento: terça, quarta e sexta 10h às 19h, quinta 12h às 21h, sábado 10h às 19h, domingo 10h30 às 17h. Aberto aos domingos e feirados. Preço: R$10,00 (inteira), R$5,00 (meia), entrada franca para menores de 10 anos ou maiores de 60 anos.